Santo Domingo. — A pesar de la percepción generalizada de que la Semana Santa es uno de los períodos más mortales del año en la República Dominicana, los datos oficiales reflejan una realidad distinta: en términos absolutos, durante una semana regular fallecen más personas que en el asueto religioso, aunque en este último se concentra un mayor número de muertes evitables.
De acuerdo con los reportes del Centro de Operaciones de Emergencias, durante la Semana Santa de 2025 se registraron 32 fallecimientos, mientras que en 2026 la cifra descendió a 27, lo que representa una reducción de cinco muertes y evidencia una mejoría en los resultados del operativo preventivo desplegado a nivel nacional.
Sin embargo, al comparar estos datos con los de una semana ordinaria, se observa que en el país se producen entre 50 y 70 muertes semanales por diversas causas, incluyendo enfermedades, hechos violentos y accidentes. De ese total, entre 15 y 25 corresponden a accidentes de tránsito, principal factor de mortalidad durante el feriado.
La diferencia radica en la naturaleza de los fallecimientos. Mientras en las semanas normales predominan las causas naturales o médicas, en Semana Santa las muertes están mayoritariamente vinculadas a accidentes de tránsito, ahogamientos y situaciones relacionadas con el consumo de alcohol, lo que las convierte, en gran medida, en tragedias prevenibles.
Otro elemento a considerar es la concentración temporal. Durante el asueto, los incidentes ocurren en un período reducido de tiempo, generalmente entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección, lo que incrementa su visibilidad y genera un mayor impacto social y mediático.

Cada año, el operativo es coordinado por el COE con la participación de múltiples instituciones del Estado, bajo las directrices del presidente Luis Abinader. El despliegue incluye miles de agentes en carreteras, playas y balnearios, así como medidas de control del tránsito, asistencia médica y restricciones en zonas de alto riesgo.
Los resultados de 2026, con una reducción tanto en muertes como en accidentes, reflejan avances en materia de prevención. No obstante, las autoridades reconocen que persisten desafíos importantes, especialmente en lo relativo al uso de motocicletas, el respeto a las normas de tránsito y el consumo responsable de alcohol.
Especialistas coinciden en que el verdadero reto del país no se limita a los operativos estacionales, sino a la necesidad de implementar políticas sostenidas que permitan reducir de manera permanente la mortalidad por accidentes de tránsito durante todo el año.
En ese contexto, la Semana Santa se presenta no solo como un período de reflexión religiosa, sino también como un indicador crítico del comportamiento ciudadano y de la efectividad de las estrategias de prevención.



