QUITO.- Los 28 tripulantes de dos embarcaciones que fueron interceptadas y hundidas por fuerzas estadounidenses en aguas del Pacífico, en coordinación con el Gobierno ecuatoriano, por supuestamente estar vinculados con el grupo criminal Los Choneros, fueron liberados este sábado tras llegar el viernes a la ciudad de Manta.
El abogado Fernando Bastidas, del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos de Guayaquil (CDH), indicó a EFE que presentaron un hábeas corpus para las nueve personas pertenecientes a la embarcación Conquista II.
«El juez escuchó los alegatos, ordenó un período de prueba y pidió información a la Armada, al Ministerio de Defensa y también al Gobierno de los Estados Unidos, a través de la Cancillería, para poder saber qué ocurrió el 2 de septiembre porque en la audiencia ni el Ministerio del Interior ni la Armada explicaron por qué razón fue la interceptación», dijo.
Apuntó que algo similar ocurrió en la audiencia de calificación de flagrancia, que se realizó en paralelo para los nueve tripulantes de la embarcación Conquista II, y los 19 de la OM2.
Según el letrado, «el fiscal no le pudo demostrar al juez que haya sospechas del cometimiento de algún delito», por lo que los 28 quedaron en libertad.
Sin embargo continúa el proceso de hábeas corpus para determinar responsabilidades «por la desaparición forzada» y para «detener esta práctica que se está cometiendo en altamar», dijo.
Recordó que la «desaparición forzada puede ser de corta duración y los pescadores fueron interceptados el 2 de septiembre y recién el 3 de septiembre hubo información de que la guardia costera los estaba yendo a retirar para traerlos».
Además, Bastidas apuntó que en la embarcación Conquista II estaban 17 personas, ocho de las cuales «continúan desaparecidas», aunque la Armada informó el viernes de que estaban en camino al puerto a bordo de otra embarcación.
Los 28 hombres fueron detenidos entre miércoles y jueves por la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental de EE.UU. después de la interceptación de las embarcaciones en las que navegaban.
Según el Comando Sur de EE.UU., supuestamente operaban como estaciones flotantes de reabastecimiento de combustible y apoyaban en operaciones del narcotráfico a Los Choneros, el grupo criminal más antiguo de Ecuador.
Por Dagoberto Lockward


