Los subsidios aplicados por el Gobierno dominicano a los combustibles buscan amortiguar el impacto local del fuerte repunte del petróleo de Texas (WTI), que este jueves superó los US$100 por barril y alcanzó un máximo de US$104.04, en medio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, según informaron.
El crudo de referencia estadounidense llegó a US$103.93, tras registrar un incremento superior al 8 %, impulsado por incidentes en el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de hidrocarburos.
Para República Dominicana, como importador neto de combustibles, el encarecimiento del petróleo representa una presión directa sobre los costos de importación. Sin embargo, el mecanismo de subsidios permite contener temporalmente ese aumento y evitar que se traslade de manera inmediata a los precios que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
Una nota de prensa indica que la medida busca, además, limitar el efecto que un incremento abrupto de los combustibles tendría sobre el transporte de carga y pasajeros y, posteriormente, sobre los precios de bienes y servicios.
No obstante, el alivio para los consumidores supone un mayor esfuerzo para las finanzas públicas, debido a que la diferencia entre el precio de paridad de importación y el precio final subsidiado debe ser cubierta por el Estado mediante recursos destinados a contener el impacto del mercado internacional.
El repunte del WTI también eleva los costos asociados al transporte marítimo, incluidos los fletes y seguros, lo que añade presión sobre las importaciones dominicanas y podría incrementar el costo de las mercancías que ingresan al país.
De mantenerse el petróleo por encima de los US$100, la presión sobre la factura petrolera dominicana podría aumentar, al tiempo que el Gobierno tendría que destinar mayores recursos para evitar que la escalada internacional se traduzca en aumentos significativos de los combustibles en el mercado local.
Así, el subsidio funciona como un amortiguador frente al choque externo: reduce el impacto inmediato sobre los hogares y las empresas, pero convierte parte del aumento internacional del petróleo en una mayor carga para las cuentas públicas.
Por Dagoberto Lockward


