La radio dominicana cumple 100 años en medio de una transformación tecnológica que plantea nuevos desafíos para la industria, como garantizar la sostenibilidad económica de las emisoras.
En ese escenario, Rosa Medrano, presidenta de la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (Adora) y empresaria del sector, al participar en el Diálogo Libre, considera que la radio conserva un papel fundamental en la sociedad, pero advierte sobre problemas que afectan su desarrollo:
En una conversación sobre el presente y el futuro del medio, Medrano alertó de las dificultades que enfrenta el gremio luego de la disminución de la inversión publicitaria, principalmente la que procede del Estado, considerado el mayor anunciante del país.
Al referirse a los desafíos económicos, relató que son muchos, debido a la baja inversión.
La presidenta de Adora sostiene que las emisoras que cumplen con las disposiciones legales compiten en condiciones desiguales frente a las estaciones que operan sin autorización.
«Ese es uno de los problemas más grandes porque crea una competencia desleal. Todas esas emisoras ilegales no pagan impuestos y nosotros en la radio tenemos cinco tipos de arbitrios diferentes», afirma.
Entre las obligaciones que enumera figuran el pago por el derecho de uso del espectro radioeléctrico, los anticipos exigidos por la Dirección General de Impuestos Internos, el impuesto sobre transferencias de bienes industrializados y servicios (ITBIS), los derechos de autor y los pagos relacionados con el registro y la difusión de contenidos protegidos, incluidas las obligaciones ante las sociedades de gestión colectiva.
Medrano entiende que el cumplimiento de esas obligaciones, frente a la ausencia de pagos de quienes transmiten ilegalmente, representa una desventaja histórica para los operadores formales.
A ese escenario agrega una controversia relacionada con una resolución del órgano regulador emitida entre finales del año pasado y comienzos de este, que permite a emisoras sin fines de lucro vender publicidad al Estado dominicano.
La presidenta de Adora estima que existen más de 100 estaciones de organizaciones sin fines de lucro que podrían beneficiarse de esa disposición.
Por Dagoberto Lockward


