RedacciónSinRodeosNews.- Durante más de 50 años, comunidades de Las Gordas convivieron con una promesa inconclusa: una carretera capaz de romper el aislamiento, facilitar el acceso a servicios esenciales y abrir oportunidades reales de desarrollo. Hoy, esa espera quedó atrás con la inauguración por parte del presidente Luis Abinader de la carretera Mata Bonita–Los Memisos, una obra de 13.8 kilómetros ejecutada por la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), que trasciende el concreto y el asfalto para convertirse en símbolo de una deuda social finalmente atendida.
Con una inversión superior a RD$281 millones, esta infraestructura impacta directamente a comunidades como Los Memisos, Mata Bonita, Los Guayabitos y Las Catalinas, transformando una realidad marcada durante décadas por precariedad vial, dificultades productivas y limitaciones en acceso a salud y educación.
Más que una carretera, se trata de una intervención que redefine la relación entre Estado y ciudadanía en territorios históricamente postergados. Porque cuando una obra esperada por generaciones se concreta, también cambia la percepción colectiva sobre la capacidad del gobierno para cumplir.
El administrador de EGEHID, Rafael Salazar, situó la obra dentro de una visión de gestión impulsada por el presidente Abinader: utilizar la inversión pública como herramienta directa para mejorar la vida de la gente, especialmente en comunidades donde las necesidades han sido acumuladas por años.
La carretera no solo garantiza movilidad; facilita respuestas ante emergencias, mejora el acceso estudiantil, fortalece la producción agrícola y asegura la conectividad estratégica hacia la Central Hidroeléctrica Rosa Julia de la Cruz (Boba), integrando desarrollo social y funcionalidad económica.
Salazar subrayó además un aspecto políticamente relevante: la obra fue ampliada y enriquecida con elementos adicionales a partir de solicitudes comunitarias, una señal de que la infraestructura pública puede también construirse escuchando a quienes la utilizarán.

En un contexto donde muchas veces las grandes inversiones se concentran en centros urbanos, proyectos como este reafirman una narrativa distinta: llevar desarrollo a territorios periféricos también es una forma de justicia social.
La gobernadora de María Trinidad Sánchez, Mirna López Polanco, reforzó esa visión al destacar que esta carretera forma parte de una transformación vial más amplia en la provincia, donde la actual gestión ha ejecutado más de 200 kilómetros de carreteras, alterando de manera significativa el mapa de conectividad regional.
Pero quizá el mensaje más poderoso vino desde la propia comunidad. Para residentes como Santo Burgos, esta obra representa mucho más que infraestructura: significa salud, seguridad, productividad y dignidad. Es, en esencia, el cumplimiento de una palabra largamente esperada.
En tiempos donde el ciudadano exige resultados tangibles por encima del discurso, la carretera Mata Bonita–Los Memisos se convierte en una evidencia concreta de cómo una obra pública puede tener peso político, impacto económico y valor humano.
La gran lección detrás de esta inauguración es clara: cuando el Estado responde a reclamos históricos, no solo construye carreteras; reconstruye confianza y, en esa batalla por conectar comunidades olvidadas con oportunidades reales, EGEHID y el Gobierno colocan una pieza de alto valor simbólico en el mapa del desarrollo nacional.



