El juez Rigoberto Sena dictó este miércoles tres meses de prisión preventiva, como medida de coerción, contra Lenin Jhericop Núñez de León, señalado como presunto responsable de la muerte de Emmanuel Contreras Medina, quien fue atacado a batazos en los alrededores del estadio de béisbol conocido como La Javilla, en el sector Los Praditos, en el Distrito Nacional, adonde había acudido a recoger un celular.
Núñez de León deberá cumplir la medida en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres, adonde será trasladado en las próximas horas.
Durante la audiencia, celebrada en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, se desplegó un amplio contingente de seguridad ante la presencia de fiscales de alto nivel.
En los pasillos de la sede judicial fue visto el director de Persecución del Ministerio Público, Wilson Camacho, quien ingresó al tribunal durante el desarrollo de la vista.
Sin embargo, al ser cuestionado sobre la razón de su presencia en la audiencia, Camacho no ofreció declaraciones a la prensa.
También acudió el procurador de Corte, Eduardo Velázquez, quien estuvo presente como parte del equipo que dio seguimiento al caso y brindó apoyo al Ministerio Público durante el proceso.
De acuerdo con la acusación del órgano persecutor, Núñez de León habría perseguido a Contreras Medina y lo habría golpeado con un bate en la cabeza y la espalda, luego de un encuentro que ambos sostuvieron en el play de Los Praditos el pasado 1 de julio.
El incidente se produjo en medio de una confusa negociación de un iPhone 15 Pro Max que Emmanuel había adquirido a través de una publicación en Facebook Marketplace. Según el expediente, en la transacción intervino un tercero que actualmente se encuentra prófugo.
La víctima, de 23 años, acudió al lugar para recoger el teléfono, momento en que se produjo la confusión relacionada con el pago y la entrega del equipo.
La fiscalía sostiene, además, que luego de la agresión, Núñez de León habría tomado el celular de los bolsillos de Emmanuel mientras este permanecía tendido en el pavimento.
Por Dagoberto Lockward


