RedacciónSinRodeosNews.– Cuando los organismos multilaterales como el Banco Mundial proyectan que América Latina crecerá entre 1.6% y 2.3%, mientras la República Dominicana se mantiene entre 4.5% y 5%, no estamos ante una percepción política: estamos ante una validación técnica internacional.
Reconocer la política económica del gobierno de Luis Abinader no es un acto partidario; es un ejercicio de objetividad frente a los datos.
Pilares de la política económica actual
1️⃣ Estabilidad macroeconómica
• Inflación dentro del rango meta (4% ± 1%)
• Estabilidad cambiaria
• Coordinación efectiva entre política fiscal y monetaria
2️⃣ Confianza en la inversión
• Récords en inversión extranjera directa
• Clima favorable a zonas francas y turismo
• Seguridad jurídica fortalecida
3️⃣ Manejo responsable ante crisis externas
• Recuperación acelerada post-pandemia
• Resiliencia ante inflación global
• Protección focalizada a sectores vulnerables
Diferencia con el entorno regional
Mientras varias economías latinoamericanas enfrentan bajo crecimiento, déficits estructurales y presiones inflacionarias, la República Dominicana exhibe:
• Mayor dinamismo económico
• Mayor estabilidad financiera
• Mejor posicionamiento relativo en indicadores regionales
La diferencia no es casual. Es el resultado de una conducción económica basada en disciplina fiscal, apertura a la inversión y fortalecimiento institucional.
Reconocer no es rendirse al discurso, es valorar resultados
La economía no responde a consignas políticas. Responde a políticas públicas coherentes y sostenidas.
Reconocer la política económica del presidente Abinader implica admitir que, en medio de un entorno internacional complejo, la República Dominicana ha logrado:
• Crecer por encima del promedio regional
• Mantener control inflacionario
• Atraer capital y generar confianza
Eso no significa que todo esté resuelto. Significa que la dirección macroeconómica ha sido efectiva.
En un contexto donde América Latina avanza con cautela, la República Dominicana no solo resiste: lidera.
Y cuando los números coinciden con los organismos internacionales, el reconocimiento deja de ser político y se convierte en técnico.



