En política se puede debatir ideologías. Se puede confrontar estilos. Se puede discutir liderazgo.
Pero hay un terreno donde no caben excusas: los números.
Durante años escuchamos relatos. Escuchamos justificaciones. Escuchamos explicaciones sofisticadas para defender gestiones pasadas. Sin embargo, hoy la realidad es medible, verificable y contrastable.
Bajo la administración de Leonel Fernández, el ingreso per cápita rondaba los 6,000 dólares y la pobreza se situaba cerca del 39%.
Con Danilo Medina, el ingreso subió a aproximadamente 8,000 dólares y la pobreza bajó a 23%.
Esos avances son innegables. Pero la pregunta obligatoria es: ¿dónde estamos hoy?
Con el presidente Luis Abinader, el ingreso per cápita alcanza los 11,611 dólares según el Banco Mundial, y la pobreza se reduce a 16%. No es opinión. No es propaganda. Son cifras oficiales de organismos internacionales.
Y mientras algunos siguen atrapados en la confrontación interna o en el intento de reescribir su propio pasado, la economía dominicana continúa consolidándose. Incluso proyecciones del centro de crecimiento de Harvard colocan al país con un ritmo cercano al 4% anual hasta 2038, posicionándolo entre las economías más dinámicas del mundo.
Aquí no se trata de simpatías partidarias. Se trata de resultados.

Durante veinte años, el país fue gobernado por un mismo partido bajo distintos liderazgos. Hoy, algunos intentan distanciarse de su propia historia como si los ciudadanos no recordaran. Pero la memoria colectiva está fresca. La gente sabe quién gobernó, quién administró y quién tomó decisiones.
La objetividad es simple: los indicadores económicos y sociales muestran que la República Dominicana ha alcanzado su mejor momento histórico en términos de ingreso y reducción de pobreza.
En tiempos donde abunda el discurso, conviene recordar una verdad incómoda para algunos:
los datos no militan. Los datos no hacen campaña. Los datos simplemente hablan.
Y cuando hablan, desmontan cualquier relato.



