«Eso pasa seguirá pasando en aumento porque la ley le de demasiado poder a la mujer y el único escape que el hombre ve es terminar con la vida de la mujer porque el sabe que cono quiera se va a joder, si no hay salida pues yo haré lo que entienda que yo gano y esa es el pensamiento de un hombre acorralado».
Respeté la sintaxis y la ortografía del comentario a la información sobre uno de los feminicidios ocurridos en este último trimestre escrita, como es costumbre, en lenguaje policial. No es el único. Comentarios como este inundan las redes. La inmensa mayoría están hechos por hombres, aunque no falta una buena cantidad de mujeres.
Podríamos analizar lo que subyace a cada palabra, porque cada una de ellas significa. Como un todo, expresa lo que la cultura masculina inocula en los individuos: los derechos concedidos por la ley a las mujeres han ido demasiado lejos. La lectura es, por tanto, política. El régimen patriarcal pervierte las nociones de derecho y de poder, no solo respecto a las mujeres, sino en general. En buena medida, la justificación del feminicidio y la de las ejecuciones extrajudiciales se interceptan. La vida vale cada vez menos en el país. Los derechos, cualquier derecho, son una abstracción.
Erradicar el pensamiento que justifica la muerte violenta obliga a dinamitar el andamiaje que sostiene la ideología patriarcal y el autoritarismo, dos caras de una misma moneda. Pero lejos de darse a la tarea, el Estado refuerza la cultura del desprecio por la vida y enaltece el poder absoluto. Lo escribe el comentarista: el único escape del hombre es matar a la mujer, es decir, anular el poder concedido por la ley haciendo prevalecer el suprapoder masculino sobre su vida. Lo dice el presidente Abinader a los delincuentes: la disyuntiva es entregarse o morir. El derecho constitucional a la vida no cuenta.
Un tío de Loyca Alvarado Adames unió en una frase ambas expresiones de la violencia masculina: «Para matar sí hay hora, pero para recibir una querella, no».
https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/giselle-jinemez-4b1fd749.jpgELLA SE LLAMABA GISELLE JIMÉNEZTenía 28 años. La mató a puñaladas su expareja, cuando se dirigía a su trabajo. El feminicida la arrastró moribunda hasta la orilla de un río. Un transeúnte fue advertido por otra persona del cuerpo ensangrentado sobre la arena. Al acercarse, la joven le pidió que no la dejara morir. Expiró antes de que pudiera recibir ayuda. El cadáver putrefacto del feminicida apareció días después colgado de un árbol cerca del lugar del crimen. Ocurrió el 2 de julio en Arroyo Salado, provincia María Trinidad Sánchez.https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/maria-selmo-pierre-ccb3f25f.jpgELLA SE LLAMABA MARÍA SALMO PIERRETenía 29 años. Era madre de tres hijos. La mató de un disparo su pareja, quien se suicidó. La víctima advirtió mediante una nota de voz a su madre que estaba siendo amenazada de muerte por él, por lo que acudiría al día siguiente a la policía a poner una denuncia. No tuvo tiempo de hacerlo. Durante el velatorio, los familiares consultados repitieron que el feminicida no era un hombre violento. Sin embargo, admitieron que la pareja tenía conflictos por los celos del hombre. Ocurrió el 4 de julio en el sector Los Casabes, en Los Guaricanos, municipio Santo Domingo Norte.https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/maydarlin-acosta-a704e975.jpgELLA SE LLAMABA MAYDARLIN YUNERKI ACOSTA ALMÁNZARTenía 33 años. Era supervisora de un restaurante, cargo al que había sido ascendida poco antes de su muerte. La mató por asfixia y golpes en la cabeza su pareja de más de 15 años, con quien procreó tres hijos que no se encontraban en la casa al momento de los hechos. Según familiares, el feminicida la maltrataba desde los tiempos del noviazgo, que inició cuando eran adolescentes. Nunca presentó denuncias, aunque en varias ocasiones intentó separarse. Agregaron que, tras cometer el feminicidio, el hombre intentó incendiar la vivienda. Ocurrió el 6 de julio en Villa Mella, Santo Domingo Norte.https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/felicia-ramirez-814256e2.jpgELLA SE LLAMABA FELICIA RAMÍREZ CAPELLÁNTenía 46 años. Era trabajadora doméstica. Su feminicidio fue un acto de violencia vicaria cometido por encargo de la expareja de una de sus hijas. El hombre había amenazado a esta con «darle por donde más doliera». Su cuerpo presentaba signos de tortura, golpes en la cabeza y varias puñaladas. La policía determinó que el feminicida alquiló un vehículo para el secuestro de la víctima y pagó diez mil pesos a un tercero para que le diera muerte. Ocurrió el 7 de julio en el sector Yabanal, provincia La Vega.https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/darinee-espinosa-e437d665.jpgELLA SE LLAMABA DARINEE ESPINOSA ASENCIOTenía 23 años. Trabajaba en una zona franca. La mató con un disparo de escopeta su expareja y padre de su hijo de tres años. Tenían ocho meses separados. Según amigos de la víctima, con quienes se encontraba compartiendo, el feminicida se presentó al lugar en actitud violenta, exigiéndole que lo acompañara fuera del local. Varios quisieron prevenir una desgracia, pero fue inútil. El padre de la víctima aseguró que el feminicida la maltrataba, razón por la que se separaron. Pese a ello, nunca quiso denunciarlo. La joven fue definida como una persona trabajadora, amorosa y amable. Ocurrió el 8 de julio en Haina, provincia San Cristóbal.https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/catherine-rosario-2800e34b.jpgELLA SE LLAMABA CATHERINE ROSARIO GUTIÉRREZTenía 35 años. Trabajaba como secretaria en un dealer propiedad del feminicida, padre de su hijo de siete años. El hombre utilizó un arma de fuego para quitarle la vida. Residentes en Santo Domingo, donde estaba ubicado el negocio, habían viajado a Nagua para visitar a familiares de ella. El feminicida se entregó a la policía. Ocurrió el 12 de julio en Las Gordas, Nagua, provincia María Trinidad Sánchez.https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/lisett-almonte-f1968bfb.jpgELLA SE LLAMABA LISSETT NOEMÍ ALMONTE PEÑATenía 17 años. Trabajaba en un supermercado. La estranguló el hombre con quien mantuvo una relación durante dos años, la cual ella terminó poco tiempo antes de ser asesinada. La legislación dominicana considera violación la relación sexual entre una menor y un adulto, por lo que es impropio hablar de expareja. La adolescente aspiraba a estudiar Educación Artística. El feminicida abandonó el cuerpo en unos matorrales. Ocurrió el 12 de julio en Santiago.https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/dahiana-paulino-2022c962.jpgELLA SE LLAMABA DAHIANA PAULINO SANTOSTenía 24 años. La mató de un balazo su expareja, padre de sus tres hijos, con quien convivió durante 11 años. Un caso más de unión temprana entre una menor y un adulto, considerado violación por las leyes dominicanas. El feminicida se disparó a la cabeza y murió días después. De acuerdo con familiares de la víctima, la separación sobrevino a causa de los malos tratos que recibía. Sintiéndose amenazada, horas antes de su asesinato solicitó una orden de alejamiento. Frente a la evidencia de que la mataría, la joven intentó vanamente huir de su agresor. Ocurrió el 27 de julio en el sector Aguas Vivas, en el municipio de Las Guáranas, provincia Duarte.
Tenía 28 años. La mató a puñaladas su expareja, cuando se dirigía a su trabajo. El feminicida la arrastró moribunda hasta la orilla de un río. Un transeúnte fue advertido por otra persona del cuerpo ensangrentado sobre la arena. Al acercarse, la joven le pidió que no la dejara morir. Expiró antes de que pudiera recibir ayuda. El cadáver putrefacto del feminicida apareció días después colgado de un árbol cerca del lugar del crimen. Ocurrió el 2 de julio en Arroyo Salado, provincia María Trinidad Sánchez.
Tenía 29 años. Era madre de tres hijos. La mató de un disparo su pareja, quien se suicidó. La víctima advirtió mediante una nota de voz a su madre que estaba siendo amenazada de muerte por él, por lo que acudiría al día siguiente a la policía a poner una denuncia. No tuvo tiempo de hacerlo. Durante el velatorio, los familiares consultados repitieron que el feminicida no era un hombre violento. Sin embargo, admitieron que la pareja tenía conflictos por los celos del hombre. Ocurrió el 4 de julio en el sector Los Casabes, en Los Guaricanos, municipio Santo Domingo Norte.
Tenía 33 años. Era supervisora de un restaurante, cargo al que había sido ascendida poco antes de su muerte. La mató por asfixia y golpes en la cabeza su pareja de más de 15 años, con quien procreó tres hijos que no se encontraban en la casa al momento de los hechos. Según familiares, el feminicida la maltrataba desde los tiempos del noviazgo, que inició cuando eran adolescentes. Nunca presentó denuncias, aunque en varias ocasiones intentó separarse. Agregaron que, tras cometer el feminicidio, el hombre intentó incendiar la vivienda. Ocurrió el 6 de julio en Villa Mella, Santo Domingo Norte.
Tenía 46 años. Era trabajadora doméstica. Su feminicidio fue un acto de violencia vicaria cometido por encargo de la expareja de una de sus hijas. El hombre había amenazado a esta con «darle por donde más doliera». Su cuerpo presentaba signos de tortura, golpes en la cabeza y varias puñaladas. La policía determinó que el feminicida alquiló un vehículo para el secuestro de la víctima y pagó diez mil pesos a un tercero para que le diera muerte. Ocurrió el 7 de julio en el sector Yabanal, provincia La Vega.
Por Dagoberto Lockward


