*Nota del autor. Las cifras centrales de esta serie proceden de documentos oficiales dominicanos, organismos multilaterales y estudios identificados expresamente. Cada afirmación cuantitativa lleva su fuente, fecha, definición y condición de uso en un expediente disponible para cualquier periodista, legislador o lector que lo solicite. Cuando una cifra no ha resistido la verificación, se ha retirado o corregido por escrito. Y lo que aquí se afirma que el Estado no publica se comprobó por última vez en septiembre de 2026: se consigna la fecha porque una ausencia puede dejar de serlo y, si eso ocurre, se corrige igual.
Hay una frase que se repite en todos los gobiernos dominicanos, y en este también: «la inflación está controlada».
Es verdad. Y también es incompleta, porque la inflación no encarece la vida por igual a todo el mundo, y en la República Dominicana eso está medido.
Dos canastas, seis años
El Banco Central calcula cuánto cuesta la canasta básica familiar y lo hace por separado para cada quintil de ingreso: el 20 % más pobre, el 20 % siguiente, y así hasta el 20 % más rico.
Esto es lo que pasó en seis años:
Ocho puntos y tres décimas de diferencia. Las dos cifras de cada fila son diciembre contra diciembre, tomadas de la serie mensual del Banco Central. Mismo productor, misma metodología, mismo mes de referencia en los dos extremos.
Y conviene decir con precisión qué mide eso y qué no. No dice que cada hogar pobre haya desembolsado 42.7 % más: dice que la canasta de consumo de referencia de ese quintil se encareció 42.7 %, mientras la del quintil de mayores ingresos se encareció 34.4 %. Es un índice de costo de vida, no un registro de gasto. Y es suficiente: si su canasta sube más rápido que su ingreso, usted se empobrece aunque gaste lo mismo.
Y el dato más reciente, ya de este año: a mayo de 2026 la canasta del quintil más pobre está en RD$29,489.84 y la nacional en RD$49,268.36.
La respuesta es aritmética y no tiene nada de misteriosa.
Por Dagoberto Lockward


