Las nociones de democracia qué desde el poder político se mueven hacia la retención del poder limita la legitimidad del gobierno del presidente Abinader.
Lo primero que en el análisis político deberíamos despejar es la importancia del significado de hegemonía para entender el sinónimo de comunicación política.
En términos generales se puede decir que la hegemonía que la oposición política dominicana construye se refiere a una situación electoral indeterminada en la que indistintos segmentos insatisfechos de la población logran unificar sus intereses, valores comunes y visión de mundo.
Es decir, cuando una identidad particular logra que su mirada sobre el mundo, los valores e intereses colectivos que la animan pasan a ser un conjunto de la sociedad se da inicio a la hegemonía.
En términos de clases sociales cuando las clases dominantes logran permear el sentido común de los grupos subalternos y modelar las percepciones sociopolíticas entonces se manifiesta la autoridad del poder.
A través de la hegemonía una clase dominante se vuelve clase dirigente logrando la conducción intelectual y moral de los grupos subalternos.
La hegemonía y las luchas contra hegemónicas qué la crisis socioeconómica suscitan se ejercen fundamentalmente en el plano simbólico, movilizando el sentido común que anidan en la cultura de determinada sociedad.
La hegemonía qué la oposición política dominicana trata de construir tiene una dimensión comunicacional vinculada al rechazo de amplios sectores de la población a la ilegitimidad del oficialismo peremeista.
A partir de ese desgaste del gobierno del presidente Abinader la comunicación pública y política opositora puede, entonces, considerarse un espacio más de la disputa por la construcción de hegemonía.
Las acciones de los actores de la comunicación electoral, de la comunicación de gobierno y de la comunicación de política pública pueden considerarse como acciones de una disputa por el poder político.
Por Dagoberto Lockward


