Sin temor a equivocarme, creo que el crecimiento de la violencia y la criminalidad en la República Dominicana se debe, en gran medida, al abandono histórico de importantes sectores de la población, a la distribución desigual de los recursos públicos y, especialmente, a las deficiencias que persisten en materia de educación.
Mientras existen instituciones del Estado que cuentan con presupuestos significativos, buenos salarios y determinados privilegios, todavía encontramos escuelas con carencia de maestros, hospitales con insuficiencia de médicos, medicamentos y camas; comunidades con dificultades para acceder al agua potable y a un servicio eléctrico adecuado; así como ciudadanos que reclaman mayor acceso a la justicia, seguridad y mejores oportunidades. Esta realidad refleja desigualdades sociales que deben ser atendidas de manera integral.
Para enfrentar estos males que afectan profundamente a la sociedad dominicana, considero necesario que el Estado adopte, con carácter prioritario, políticas públicas dirigidas no solamente a combatir sus consecuencias, sino también a atender las causas sociales y económicas que contribuyen a generarlos.
En ese sentido, propongo fortalecer el acompañamiento del Estado a las familias en la educación y formación integral de sus hijos; impulsar políticas que contribuyan a reducir las desigualdades salariales y sociales; revisar la distribución del presupuesto de determinadas instituciones públicas; y destinar mayores recursos a sectores esenciales como educación, salud, seguridad ciudadana, justicia, agua potable y servicios básicos.
La construcción de una sociedad más segura no puede depender exclusivamente de medidas represivas. También requiere educación, oportunidades, instituciones eficientes y una distribución de los recursos públicos que responda a las necesidades fundamentales de la población. Atender las causas de la desigualdad constituye un paso esencial para avanzar hacia una República Dominicana con mayores niveles de bienestar, seguridad y cohesión social.
Por Dagoberto Lockward


