El presidente Donald Trump, hostil a cualquier regla que restrinja el desarrollo de la inteligencia artificial, afirmó el martes que «la autorregulación era muy importante» durante una reunión con los líderes del sector en la Casa Blanca.
Trump aseguró ante periodistas que entre los invitados «existe la creencia de que debería haber una enorme autorregulación».
Si el desarollo de la IA lleva a abusos o peligros «automáticamente ya contamos con regulación a través del Departamento de Justicia, el FBI, todo eso» enfatizó.
Los propios patrones del sector reconocieron en un reciente llamado conjunto que había peligros de descontrol, tras varios incidentes durante el desarrollo de nuevas versiones de la IA, en la que los programas invadieron otras plataformas y piratearon información, sin que los humanos lo solicitaran.
Coincidiendo con la campaña electoral en Estados Unidos, líderes demócratas pidieron que el Congreso refuerce la supervisión de la industria.
Mark Zuckerberg (Meta), Sundar Pichai (Google), el presidente de OpenAI, Greg Brockman; así como Dario Amodei (Anthropic), Jensen Huang (Nvidia), Alex Karp (Palantir), Jeff Bezos (Amazon) y Elon Musk (X, Tesla, Space X) acudieron a la cita.
El jefe de OpenAI, Sam Altman, que se quedó en San Francisco, defendió ante los periodistas un enfoque «centrista» que arbitre entre dos riesgos: el de una «pérdida de control accidental» y el de una «concentración del poder excesiva».
En la víspera de la reunión, OpenAI anunció que posponía el lanzamiento de su modelo de vanguardia previsto para octubre porque este se desviaba de las instrucciones recibidas e intentaba engañar a sus supervisores.
La misma empresa reconoció la semana pasada que sus agentes habían accedido a los sitios web de tres agencias federales estadounidenses, y que un modelo suyo había infiltrado un sitio web gubernamental de salud.
De su lado, Anthropic, responsable del modelo Claude, advirtió a los inversores antes de su salida a bolsa que esta tecnología podría presentar «riesgos existenciales para la humanidad», informó el martes el Financial Times.
Por Dagoberto Lockward


