El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, llamó este jueves a los países miembros a «tomar medidas colectivamente» contra Nicaragua, apenas un día después de que saliera a la luz el cierre de la embajada nicaragüense en República Dominicana, en medio del deterioro de las relaciones entre Santo Domingo y Managua.
Los dos acontecimientos tienen como punto de conexión la situación democrática y electoral de Nicaragua. Las tensiones entre los gobiernos dominicano y nicaragüense se agudizaron precisamente después de que República Dominicana cuestionara las declaraciones del presidente Daniel Ortega sobre las elecciones y defendiera el derecho de los nicaragüenses a escoger libremente a sus autoridades.
Ahora, la OEA eleva la presión regional después de que la Asamblea Nacional nicaragüense, controlada por el sandinismo, prohibiera la participación electoral de personas calificadas como «traidores a la patria», una decisión que, en la práctica, impediría competir a sectores de la oposición.
«Lo que está sucediendo en Nicaragua es absolutamente inaceptable», declaró Ramdin a periodistas en la sede de la organización, que prepara una reunión extraordinaria de cancilleres para abordar la situación del país centroamericano.
La posición de la OEA se produce cuando las relaciones entre República Dominicana y Nicaragua atraviesan uno de sus momentos de mayor tensión en décadas.
El deterioro bilateral se aceleró luego de que República Dominicana rechazara posiciones de Ortega relacionadas con el futuro electoral nicaragüense. El presidente Luis Abinader sostuvo entonces que ningún gobierno puede privar a su población del derecho de escoger a sus gobernantes y reafirmó la defensa dominicana del derecho de los pueblos de América a elegir libremente a sus autoridades. Managua respondió con críticas contra las autoridades dominicanas.
Siete semanas después del llamado a consultas de la embajadora, Nicaragua cerró su representación en Santo Domingo, aunque hasta ahora no se ha producido una ruptura formal de las relaciones diplomáticas.
En ese escenario, la OEA convocó una «reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores», un mecanismo poco habitual que refleja la gravedad que la organización atribuye a la situación nicaragüense.
Ramdin explicó que el encuentro podría celebrarse después de la Asamblea General de las Naciones Unidas, prevista para finales de septiembre.
El secretario general abogó por «acordar colectivamente un conjunto de medidas para ejercer más presión sobre el Gobierno de Nicaragua», con el objetivo de abrir eventualmente un proceso de diálogo.
Por Dagoberto Lockward


